Prototipos en madera de frondosas: imaginando nuevos usos para un material desaprovechado
El proyecto ForestED unió a arquitectos, técnicos y propietarios forestales en la búsqueda de alternativas para especies abundantes en los montes de Galicia, como roble, abedul y castaño, pero con escaso uso industrial. Una exposición mostró recientemente en Pontevedra prototipos de usos posibles.

«Según el inventario forestal continuo de Galicia hay más de 600.000 hectáreas de frondosas, que cubren aproximadamente el 20% de los casi 3 millones de hectáreas que tiene la comunidad autónoma, y representan más del 40% de la superficie arbolada gallega. En cambio, del volumen de talas de madera que se realizan con destino industrial -anualmente por encima de los 9 millones de metros cúbicos con corteza- sólo el 3% corresponde a frondosas».
Con esta clara radiografía comenzó Antonio Regueiro, presidente de la Asociación Forestal de Galicia, una reciente intervención en la Escola de Enxeñaría Forestal de Pontevedra con motivo de la exposición «ForestED: Del bosque a la edificación». La muestra del proyecto ForestED, que pasó en diciembre por Pontevedra, exhibe prototipos construidos con seis especies de maderas infrautilizadas: roble, abedul y castaño de Galicia; así como haya, castaño y pino carrasco de Cataluña.

La gestión activa de las frondosas es la mejor garantía de la conservación de las mismas
Galicia corta la mitad de la madera de España, pero las frondosas -roble, abedul, castaño, rebollo- apenas cuentan. José Luis Chan, por aquel entonces aún director general de Ordenación y Planificación Forestal y moderador de una mesa redonda sobre las frondosas, puso cifras a la brecha: «Partiendo de 620.000 hectáreas, que al mercado de la madera de frondosas se aporten solo 220.000 metros cúbicos… Ahí está claro que tenemos un problema estructural que deberíamos tratar de trabajar durante los próximos años. La gestión activa de las frondosas es la mejor garantía de la conservación de las mismas«.

El proyecto ForestED, financiado por la Fundación Biodiversidad del MITECO en el marco del PRTR e impulsado por el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC), el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), la Asociación Forestal de Galicia (AFG) y el Consorci Forestal de Catalunya (CFC), trata de explorar vías para cambiar esta realidad.
Una configuración de propiedad compleja
El perfil del propietario de las frondosas y de las propias parcelas ocupadas por estas especies explica, en buena medida, la ausencia de gestión. Juan Picos, profesor de la Escola de Enxeñaría Forestal de Pontevedra, presentó los resultados del trabajo que el Inventario Forestal Continuo realizó sobre 23.500 parcelas catastrales ocupadas por frondosas.
Más del 50% de las que analizamos tenían condiciones técnicas desfavorables (parcelas pequeñas, mala accesibilidad, etc). Muchas de esas masas vienen de un abandono
«Determinamos que el titular catastral mayoritario era un pensionista. El 25% de las parcelas catastrales correspondían a un titular ya jubilado y pensionista, mientras que solo un 10% de las frondosas correspondían a personas activas, titulares afiliados a la Seguridad Social en activo».
Además, «el 18% de los titulares catastrales de las frondosas residen fuera de Galicia y de otro 18% no consta un NIF como titular catastral. Eso significa que es un título catastral probablemente muy antiguo, previo a muchas fases de actualización del catastro y podríamos asumir que ya es un propietario de difícil localización».
Picos añadió que «más del 50% de las que analizamos tenían condiciones técnicas desfavorables (parcelas pequeñas, mala accesibilidad, etc). Muchas de esas masas vienen de un abandono, probablemente de un aprovechamiento agrario ganadero previo. Normalmente suelen ser las parcelas peores las que primero se abandonan y, por tanto, no sería extraño que esta corte de frondosas esté ocupando esa tipología de parcelas». El 85% son propiedad particular, concentradas mayoritariamente en las provincias de Lugo y Ourense, hacia el interior.
Bosques «cautivos»
Francisco Dans, asesor de la Asociación Forestal de Galicia, fue rotundo en su análisis. «Los bosques de frondosas son unos bosques cautivos, más allá de naturales, naturalizados o plantaciones. Son cautivos de una serie de circunstancias de las que tenemos que responsabilizar a todos, desde los propietarios forestales, pero muy especialmente a una cierta política, digamos ambiental, que se instauró en España durante los últimos 30 o 40 años».
Lo que no se usa, involuciona, se descapitaliza, entra en decrepitud y finalmente arde
Y concretó: «Cautivos porque tenemos una normativa ambiental, paisajística encima de nuestros montes que de alguna manera colapsan cualquier intervención en ellos. Porque dejamos de utilizar los materiales que normalmente proveían a la sociedad de los productos de los montes de frondosas. Lo que no se usa, involuciona, se descapitaliza, entra en decrepitud y finalmente arde».
La silvicultura necesaria
Gonzalo Piñeiro, de la Axencia Galega da Industria Forestal (XERA), puso el acento en la necesidad de intervenir las masas. «Muchas veces, cuando hablamos del sector forestal el problema que nos encontramos es que desde la plantación hasta el aprovechamiento pasan muchísimos años, pero aquí tenemos una situación muy buena, es decir, tenemos 600.000 hectáreas que ya están produciendo. Será mejor o peor, pero ya tenemos 600.000 hectáreas. Yo creo que es muy positivo».
Sin embargo, Piñeiro alertó sobre la calidad: «No teniendo en Galicia una gran cantidad de empresas que trabajen con madera de frondosas, esas empresas además tienen la necesidad de ir a comprar y proveerse de madera de frondosas del exterior, de importación. ¿Por qué lo están haciendo? En gran parte porque no tienen calidad. Es decir, en la madera de frondosas tenemos una serie de productos, que no solamente van a depender de que la madera sea gruesa o de que no sea cónica, sino que hay unos condicionantes de calidad más importantes», subraya. «En otros países, como puede ser Francia, esa parte silvícola está muy avanzada, por ejemplo, con el roble, donde hay generaciones que están aprovechando esa madera con ansia industrial y donde tiene un mercado muy grande», apunta Piñeiro.
Lo que tenemos que buscar es favorecer los mejores pies. No tenemos que quitar los pies malos, tenemos que favorecer el que es bueno
La solución, para el ponente, pasa por cambiar el enfoque silvícola. «La corta intermedia de pino se hace de forma natural, cortando únicamente los pies peores. Lo que tenemos que buscar es favorecer los mejores pies. No tenemos que quitar los pies malos, tenemos que favorecer el que es bueno, a veces sacrificando pies que pueden ser igual de buenos que este, porque es lo que nos va a requerir la industria y es la que va a permitir pagar».
La innovación de ForestED
El proyecto ForestED está valorando alternativas para seis especies infrautilizadas a nivel de la industria de la madera —roble, abedul y castaño de Galicia; haya, castaño y pino carrasco de Cataluña— y se preguntó qué usos se pueden obtener de ellas.
Vicente Guallart, director del IAAC y coordinador del proyecto, explicó el proceso de trabajo: «El trabajo que hicimos nosotros tuvo un análisis de estos bosques, pero utilizando tecnologías para digitalizarlos, de tal manera que pudimos caracterizar su densidad, su relación también con la topografía». Sobre los prototipos, detalló una malla espacial construida con castaño que podría emplearse para las cubiertas de instalaciones. «Trabajamos con empresas que transforman los troncos en cilindros. La dimensión máxima que utilizan son 14 centímetros. A partir de ahí fabricamos una malla espacial con barras de tres metros de longitud máxima y 14 centímetros de diámetro. Hay un prototipo que no pudimos traer porque no nos cabía en la exposición, pero esto nos permitiría hacer un espacio de 22 metros de luz, que es la medida de un pabellón deportivo, literalmente con una estructura de madera».
Pilar Giraldo, investigadora del CTFC (Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña), expuso los resultados de los ensayos técnicos realizados a las seis especies del proyecto. Una de las pruebas consistió en evaluar la calidad de las uniones dentadas (finger joint), necesarias para fabricar piezas de mayor tamaño a partir de tablas más cortas. «La madera tiene que romper por la madera y no por el adhesivo, buscamos comprobar esa interacción. En este sentido, encontramos que funcionan bastante bien todas las especies. Todos los valores son superiores a 35 Newtons por milímetro cuadrado», lo que indica una buena resistencia mecánica.
Hay resultados prometedores para aplicar todas estas especies en productos para la construción en interior

Sobre los paneles de CLT (madera laminada cruzada), explicó que se realizaron varias pruebas. Una de ellas consiste en someter las piezas a cambios extremos de humedad y secado rápido para comprobar la calidad del encolado. «Es un ensayo bastante agresivo, con humedad y secado rápido. En este caso no cumplieron todas las especies», matizó. «Pero en la evaluación del esfuerzo cortante, que mide la resistencia de las uniones cuando se aplican fuerzas laterales, cumplieron todas las especies que evaluamos. Lo que nos permite ver, en la globalidad de todos los análisis que se realizaron, es que hay resultados prometedores para aplicar todas estas especies en productos para la construcción en interior».
Es la primera vez que damos este salto de innovación que creo que es lo que le faltó al sector durante muchísimos años, ¿no? Esto es lo que logró este proyecto
Francisco Dans reconoció que el proyecto supuso un cambio de mentalidad: «Este proyecto para mí es la primera iniciativa de innovación sobre madera de frondosas que conozco. Igual puede haber muchas más, pero yo no conozco ninguna que haya sacado prototipos a la luz a partir del material que realmente tenemos en los bosques de frondosas de Galicia. Y esto es un símbolo para mí muy importante porque es la innovación. Tengo que confesarlo humildemente y con cierta vergüenza. Es la primera vez que damos este salto de innovación que creo que es lo que le ha faltado al sector durante muchísimos años, ¿no? Esto es lo que ha logrado este proyecto».
El salto a la arquitectura
Vanesa Baño, de la red europea InnovaWood, contextualizó el momento: «En Europa, solo el 20% de la madera aserrada es de frondosas y su uso en construcción es aún muy bajo. Sin embargo, está aumentando el interés porque el cambio climático está afectando a las especies utilizadas normalmente en construcción».
Sobre la estrategia para introducir estas maderas, aportó una reflexión desde su experiencia en Suiza: «Cuando les preguntaba cuál era la ventaja de fabricar viga laminada de haya si iba a ser más cara que la de coníferas, la respuesta fue rápida: ‘No pretendemos competir con el mercado de coníferas. Pretendemos competir con el mercado del hormigón'».
Prescribir frondosa es fácil, pero colocarla en obra es muy complicado. Es importante alinear a prescripción con la disponibilidad real del producto
María Sánchez, arquitecta, subrayó la buena percepción social de la madera de frondosas: «Si pensamos en el típico pórtico, la gente usa pino tratado pero le da un lasur para que parezca castaño o roble. Eso lo tenemos ganado. La gente quiere trabajar con madera local».
Sin embargo, alertó de la desconexión con la industria: «Prescribir frondosa es fácil, pero colocarla en obra es muy complicado. Es importante alinear la prescripción con la disponibilidad real del producto. No podemos decirle a la gente que use madera de frondosa si después es imposible encontrar una viga laminada de haya». Y terminó con un llamamiento a la ciudadanía: «Debemos ser capaces de que la gente entienda que los bosques son indispensables para el bien común, para la economía y para la protección contra incendios».
Alfredo Fernández, de la XERA, afirmó sobre el sector: «Estamos preparados, pero supone un reto. Hay que incorporar nuevas tecnologías. Seguimos teniendo un entramado empresarial grande, con conocimiento. Al incorporar tecnología hay que incorporar también nuevas formas de hacer y nuevas formas de tratar el producto». Aconsejó no obsesionarse solo con el uso estructural: «Hay usos menos complejos que debemos incorporar para movilizar el recurso ahora, mientras llegamos a otros». Reclamó una hoja de ruta a corto, medio y largo plazo y reivindicó el papel del diseño: «Hay que volver a incorporar más diseño. La madera hay que utilizarla en determinadas condiciones; si se usa mal, tenemos ejemplos de sobra de fracasos estrepitosos».
Miguel Abelleira, director de la Escola Técnica Superior de Arquitectura de Coruña (ETSAC), hizo hincapié en la educación como base del cambio: «Empieza por la formación, no ya en la universidad, sino en las etapas primeras: educación infantil, primaria y secundaria. En Galicia tuvimos el proyecto Terra, del Colegio de Arquitectos y la Consellería de Educación, para que los niños entendiesen su territorio, su paisaje, su arquitectura».
Abelleira reclamó sinergias entre administración, instituciones y empresas. Y respecto a la normativa de edificación, apuntó que no debería limitarse al código técnico: «Habría que hablar de normativa vinculada a la conservación del patrimonio, patrimonio de toda edad y condición. Yo creo que pasa por jornadas como esta, que al final los que estamos aquí somos todos especialistas e interesados ya», subrayando la necesidad de continuar con la divulgación para acercarse a quienes aún no lo están.
La exposición ForestED cerró sus puertas en Pontevedra a finales de año. Durante tres semanas, los prototipos expuestos demostraron que la madera irregular y de pequeño diámetro puede tener un futuro en la construcción. El debate, por tanto, no es ya sobre la viabilidad técnica, sino sobre cómo movilizar las miles de hectáreas de frondosas, adaptar la selvicultura a las necesidades de la industria y hacer que la oferta responda a la demanda social y arquitectónica que se espera de ella.
Estos son algunos de los prototipos mostrados en la exposición que demuestran las posibilidades constructivas de las maderas de frondosas gallegas:
Flexbrick es un sistema constructivo flexible de revestimiento que permite la creación de fachadas, cubiertas y pérgolas a partir de ladrillos de castaño gallego, conectados por una malla de acero inoxidable.
Nodo Cora es una estructura arbórea realizada con castaño, roble y pino. Concebida por estudiantes del IAAC, concentra la complejidad estructural en nodos fabricados con tecnología robótica, que conectan las columnas con la cubierta, inspirada en patrones naturales Voronoi.
Chaise Longue es un mueble tallado directamente a partir de pequeños troncos de haya sin procesar. Los troncos se escanean, se ensamblan y se trabajan hasta alcanzar la forma final, demostrando que es posible aprovechar piezas de pequeño diámetro para diseño de autor.




