La investigación del Grupo Operativo Oliveiras de Galicia define las estrategias de multiplicación para acercar once variedades autóctonas al sector productivo
Ya se ha transferido material vegetal a los viveros y ahora, en la siguiente fase, se llevará a cabo el escalado industrial de ambas metodologías; en los próximos dos años habrá más planta disponible.
No existe una única fórmula para multiplicar las variedades autóctonas de olivo recuperadas en Galicia. Esta es una de las principales conclusiones del Grupo Operativo Oliveiras de Galicia, que esta mañana presentó en la sede de la Fundación Juana de Vega los resultados de tres años de investigación aplicada para superar uno de los principales obstáculos en el desarrollo de este cultivo: producir planta en cantidad suficiente para facilitar su transferencia al sector.
Al evento de esta mañana asistieron representantes del consorcio integrado por la Fundación Juana de Vega, la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), las empresas Ouro de Quiroga y Olivar Concordia, Cultigar y la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (AGACAL), que participa como socio cooperante, así como una amplia representación de particulares y profesionales del sector hortícola.
Entre 2023 y 2026, este proyecto de innovación trabajó en paralelo en la multiplicación de once variedades autóctonas previamente identificadas —Brava Gallega, Brétema, Carapucho, Carmeliña, Folgueira, Hedreira, Mansa Gallega, Maruxiña, Susiña, Xoana y Santiagueira— mediante dos vías complementarias. Por un lado, la multiplicación por estaquillado, desarrollada por la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), y, por otro, la micropropagación in vitro, a cargo del laboratorio de biotecnología Cultigar.
Dos técnicas que se complementan según la variedad
Los resultados demuestran que la capacidad de multiplicación está fuertemente condicionada por la variedad y, en el caso de la multiplicación por estaquillado, también por la época en la que se realiza la recogida de material vegetal de las plantas madre. En los ensayos con las once variedades, el enraizamiento medio mediante estaquillas semileñosas pasó del 19% en invierno-primavera al 61% en verano-otoño, mientras que la supervivencia aumentó del 51% al 73%, respectivamente.
En este ensayo, Carapucho, Susiña y Brétema alcanzaron entre un 86% y un 100% de enraizamiento en la época de verano-otoño, mostrando una elevada aptitud para este sistema de multiplicación. Folgueira, Hedreira, Mansa Gallega y Brava Gallega se situaron entre el 55% y el 68%, mientras que Carmeliña y Maruxiña quedaron por debajo del 45%. Santiagueira y Xoana, por su parte, mostraron una mayor dificultad de enraizamiento mediante estaquillado.
Precisamente estas diferencias explican la importancia de haber desarrollado en paralelo una segunda vía de multiplicación. El proyecto también consiguió establecer protocolos de micropropagación in vitro para las once variedades estudiadas. Carapucho, Susiña, Mansa Gallega, Brava Gallega y Santiagueira alcanzaron una media aproximada de 2,5 brotes por explanto en ciclos de cultivo de 30 a 40 días. Por su parte, Folgueira, Carmeliña, Hedreira, Maruxiña, Brétema y Xoana se situaron en torno a los 2 brotes por explanto y ciclo.
Dentro de este segundo grupo, Maruxiña, Xoana y Brétema mostraron mayores exigencias durante el cultivo, por lo que todavía existe margen para seguir optimizando los medios utilizados en el laboratorio.
Uno de los datos más relevantes in vitro es que, pese a estas diferencias en la velocidad de multiplicación, las once variedades propagadas mediante esta técnica alcanzaron entre un 90% y un 100% de enraizamiento y supervivencia en invernadero.
Los ensayos confirman así que ambas técnicas, estaquillado clásico y micropropagación in vitro, son complementarias y permiten diseñar una estrategia específica para cada variedad.
En las próximas semanas está prevista la transferencia a los viveros de un protocolo técnico para la multiplicación por estaquillado, que ya ha sido publicado en la revista científica Plants. Además, ya se ha transferido material vegetal a los viveros y, en una siguiente fase, se llevará a cabo el escalado industrial de ambas metodologías: “en los próximos dos años habrá más planta disponible”, avanzaron desde el consorcio del Grupo Operativo.
Del laboratorio al campo de cultivo
Cabe recordar que este Grupo Operativo incorporó desde el inicio a los productores. Una vez superada la fase de propagación y aclimatación en invernadero, las plantas fueron trasladadas a parcelas experimentales en Pontevedra, en la sede de la MBG, y a A Pobra do Brollón (Lugo), propiedad de la Xunta de Galicia. Se trata de dos territorios con condiciones ambientales diferentes en los que se está estudiando su comportamiento agronómico.
Al mismo tiempo, este material se comparó con el existente en plantaciones consolidadas de Olivar Concordia, en Valga (Pontevedra), donde hay ejemplares de algunas variedades autóctonas transferidos por la MBG-CSIC hace más de seis años. También se comparó con ejemplares centenarios de olivos autóctonos en las parcelas de Ouro de Quiroga, en la Ribeira Sacra. La participación directa de estos productores, que son socios del proyecto, permite evaluar las plantas en condiciones reales y orientar la investigación hacia las necesidades prácticas de la olivicultura gallega con variedades autóctonas.
Se espera que los avances del GO Oliveiras de Galicia marquen un salto tecnológico en la obtención de plantas enraizadas, ya que la finalidad última de esta investigación fue más allá de conservar unas variedades singulares únicas en el mundo. “El desarrollo de sistemas eficaces de multiplicación a gran escala permite avanzar hacia la recuperación productiva de un cultivo adaptado a las condiciones de Galicia y crear nuevas oportunidades y cadenas de valor en torno a un patrimonio genético propio”, valoraba Alfonso Ribas, director de Investigación e Innovación de la Fundación Juana de Vega.

2027 a futuro
La consolidación de la información sobre el comportamiento de las once variedades en diferentes condiciones edafoclimáticas será, precisamente, una de las líneas que deberá continuar más allá de la finalización del Grupo Operativo para seguir estudiando su futuro productivo e, incluso, el desarrollo de una DOP de aceite de Galicia.
En este sentido, Carmen Martínez, investigadora de la Misión Biológica de Galicia y coordinadora científica de este Grupo Operativo, apuntaba que “la publicación en la revista Plants aporta un gran valor científico al trabajo realizado, pero también es un valor añadido para las variedades autóctonas de Galicia. Las hará todavía más conocidas en los foros científicos y esto abrirá puertas, por ejemplo, a la hora de crear una DOP Aceites de Galicia y otras cuestiones de tipo legal de gran interés”.
La combinación de conservación, investigación aplicada, experimentación en campo y participación directa de los productores abre ahora la puerta a la diversificación de la producción agraria, la recuperación de tierras y la creación de una cadena de valor diferenciada ligada al territorio.
Al mismo tiempo, la experiencia del Grupo Oliveiras de Galicia muestra cómo la investigación sobre recursos genéticos locales puede transformarse en innovación agraria y ofrece un modelo potencialmente transferible a otras zonas que buscan recuperar variedades tradicionales y convertirlas de nuevo en recursos productivos.
Según el Anuario de Estadística 2024 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), los datos oficiales otorgan todavía un peso muy pequeño —como es lógico— a Galicia respecto al conjunto de España en producción de aceitunas: 309 hectáreas y 381 toneladas, alrededor del 0,01 % del total estatal tanto en superficie como en producción. Por provincias, Lugo concentra el 72,82% de la superficie y el 70,60% de la producción contabilizada por el MAPA. Es un dato que, probablemente, conviene situar en el contexto del desarrollo relativamente reciente de nuevas plantaciones de olivo en nuestra comunidad.
Historia: una investigación activa desde 2012
Oliveiras de Galicia representa una nueva fase de una investigación que comenzó hace ya 14 años cuando, en 2012, el grupo Viticultura, Olivo y Rosa (VIOR) de la Misión Biológica de Galicia (CSIC) empezó a trabajar en la localización, identificación, caracterización y conservación de olivos autóctonos por toda Galicia. La investigación permitió localizar más de 160 ejemplares de árboles centenarios e identificar una veintena de variedades autóctonas. Paralelamente, en la sede de la MBG-CSIC en Pontevedra se creó un banco de germoplasma vivo para la conservación de este material vegetal.
Entre 2017 y 2023, la Fundación Juana de Vega apoyó esta línea de investigación con unos 350.000 euros de fondos propios, contribuyendo a la conservación y valorización de este patrimonio vegetal.

Otros hitos importantes
Otros hitos alcanzados durante estos 14 años fueron el registro de Brava Gallega y Mansa Gallega en la Lista de Conservación (23/10/2017). También se inició el registro en la Lista de Variedades Comerciales de las 11 variedades autóctonas, aportando análisis de ADN y descripción botánica, según ensayos DHE Olea europaea (Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales – OCVV).
Tres de las 11 variedades ya finalizaron este proceso de registro hace casi dos años —Carapucho, Carmeliña y Maruxiña, BOE 17/12/2024— y dos de ellas hace nueve meses —Mansa Gallega y Brétema, BOE 10/12/2025—, quedando integradas en la Lista de Variedades Comerciales. A partir de ese momento se abrió la posibilidad de plantarlas y comercializar su aceite, apareciendo sus nombres en las etiquetas de las botellas.
En otoño de 2025, en el marco del Grupo Operativo, se realizaron elaboraciones experimentales de aceite a pequeña escala de alguna variedad autóctona. En la campaña de 2026 se espera disponer de suficiente aceituna para poder ampliar estos estudios.
Más recientemente, el pasado mes de junio, el consorcio del Grupo Operativo fue anfitrión de una visita de estudio de la Red PAC de la Unión Europea sobre “Recursos genéticos vegetales”, organizada por la Asociación Europea para la Innovación (AEI-Agri) en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas para presentar su trabajo.
Cata de aceites gallegos y plantación simbólica del olivar Xoana
La jornada final celebrada hoy en Oleiros se completó con una cata comentada de aceites gallegos dirigida por el IES O Ribeiro y con la plantación, en la sede de la Fundación Juana de Vega, de un ejemplar de la variedad Xoana, denominada así en homenaje a Juana de Vega, la filántropa que da nombre a la institución.
Sobre el Grupo Operativo Oliveiras de Galicia
El Grupo Operativo Oliveiras de Galicia está financiado con 179.652,68 euros en el marco de la convocatoria 2023 de las Ayudas para la ejecución de proyectos innovadores de los Grupos Operativos de la Asociación Europea de Innovación (AEI), cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) en el marco del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC) 2023-2027.



