Nuevas estrategias para eliminar pesticidas persistentes en los suelos

La investigación de la USC, liderada por la bióloga Zoe Chaos, se centra en el hexaclorociclohexano, ampliamente empleado en agricultura durante la segunda mitad del siglo XX hasta que la evidencia científica confirmó su elevada toxicidad

Zoe Chaos.

El hexaclorociclohexano (HCH), un pesticida organoclorado conocido como lindano, fue ampliamente empleado en agricultura durante la segunda mitad del siglo XX, hasta que la evidencia científica confirmó su elevada toxicidad, persistencia y capacidad de bioacumulación. Por ello fue incorporado a la lista de Contaminantes Orgánicos Persistentes y prohibido en 2009 por el Convenio de Estocolmo.

Ahora, un estudio del Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales de la USC (CRETUS), liderado por la bióloga e investigadora gallega Zoe Chaos, se ha centrado en la evaluación de la persistencia a largo plazo de esta sustancia en suelos contaminados, así como en la exploración de nuevas estrategias para mejorar su monitorización y eliminación. El trabajo combina estudios ambientales con ensayos experimentales de laboratorio y se desarrolló dentro del grupo AMBIOSOL del departamento de Edafología y Química Agrícola, bajo la dirección de la catedrática Carmela Monterroso.

El suelo es un recurso esencial para la vida y el funcionamiento de los ecosistemas, pero su contaminación representa una amenaza directa para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la salud humana y los procesos de descarbonización. Además, la resistencia a la degradación y la inadecuada gestión de los residuos de fabricación han hecho que la contaminación asociada al lindano siga activa en numerosos puntos de Europa. En España destacan varios enclaves críticos en Aragón, Galicia y el País Vasco.

En Europa se estima que existen más de 2,5 millones de emplazamientos potencialmente contaminados, de los cuales un 14% presentan contaminación severa. Esta realidad motivó la reciente aprobación de la Directiva de Vigilancia del Suelo (UE 2025/2360) en el marco del Pacto Verde Europeo.

Entre los contaminantes prioritarios destacan los pesticidas organoclorados persistentes, como el HCH, cuyo comportamiento ambiental a largo plazo continúa siendo poco conocido. En este escenario, “resulta esencial avanzar en nuevas herramientas para la vigilancia ambiental y en estrategias sostenibles de recuperación de suelos afectados por contaminantes persistentes”, explica la investigadora Zoe Chaos, cuya tesis doctoral contribuye a estos objetivos mediante investigación aplicada y enfoques innovadores.

Metodología
El estudio desarrolló un programa de monitorización ambiental, basado en análisis sistemáticos de la presencia de HCH en suelos y vegetación, en el área de estudio situada en O Porriño (Pontevedra), y evaluó el uso de diferentes especies de musgo como biomonitores, dada su capacidad para acumular otros contaminantes. Paralelamente, se realizaron ensayos experimentales que exploraron tres estrategias de descontaminación del suelo: la movilización del contaminante para facilitar su eliminación física, la inmovilización para reducir el riesgo de dispersión y la destrucción mediante oxidación electroquímica.

Los resultados muestran que el HCH se mantiene en los suelos durante décadas y puede dispersarse por el aire, siendo adsorbido por especies arbóreas como Quercus robur, que actúan como bioindicadores pasivos de la contaminación. “Los estudios con musgos permitieron explicar los mecanismos de retención del HCH en tejidos vegetales e identificar especies acumuladoras adecuadas para técnicas de biomonitorización activa”, señala la investigadora.

En cuanto a las estrategias para poner remedio a esta situación, se comprobó la eficacia de distintos compuestos con actividad surfactante en la movilización de HCH, con potencial en técnicas de lavado de suelos. También destacaron las enmiendas orgánicas, como el compost y el biocarbón de corteza de pino, que mitigaron significativamente el riesgo de lixiviación y volatilización del HCH, y mejoraron la calidad edáfica. Especialmente relevantes fueron los resultados de la oxidación electroquímica, capaz de lograr tasas de degradación superiores al 90% en condiciones óptimas.

Gestión más sostenible
La tesis pone de manifiesto la importancia de la monitorización continuada en zonas afectadas históricamente por este tipo de contaminantes y aporta herramientas que contribuyen a una gestión más sostenible, alineada con los objetivos europeos de restauración y protección del suelo.

La investigación se enmarca en el proyecto EvaLind, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2019 107879RB 100) y por la Unión Europea a través de fondos FEDER. Además, la autora realizó una estancia de investigación financiada por el programa de movilidad de CRETUS en la Luleå Tekniska Universitet (Suecia), bajo la coordinación del profesor Iván Carabante, experto en remediación de suelos contaminados. El trabajo se desarrolló en un contexto interdisciplinar, con la colaboración de otras investigadoras de CRETUS —entre ellas las catedráticas de Ingeniería Química Ana Soto y de Química Analítica Carmen García Jares, y la investigadora posdoctoral María Celeiro—. Los resultados fueron difundidos en congresos internacionales y publicaciones científicas de alto impacto. La tesis obtuvo la calificación de Sobresaliente cum laude y la Mención Internacional.

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