Green Galicia CSF valida un modelo de franjas de protección adaptadas al cambio climático y productoras de madera de calidad

El proyecto, desarrollado por Gallanova Norte junto con la Asociación Forestal Ourensana y comunidades de montes de Pontevedra, crea un sistema de alerta basado en sensores de humedad para mantener la eficacia de las frondosas caducifolias como cortafuegos naturales

Las franjas de protección contra incendios forestales que rodean viviendas, carreteras e infraestructuras pueden convertirse en mucho más que una obligación legal. Esa es una de las principales conclusiones del proyecto Green Galicia CSF, una iniciativa que acaba de finalizar y que ha permitido demostrar cómo estos espacios pueden contribuir simultáneamente a reducir el riesgo de incendios, favorecer la adaptación del monte al cambio climático y generar futuras producciones de madera de alto valor.

El proyecto fue ejecutado por la empresa forestal Gallanova Norte, en colaboración con la Asociación Forestal Ourensana y diversas Comunidades de Montes de la provincia de Pontevedra, contando con un presupuesto de 23.000 euros, cofinanciado en un 75% por el Instituto Forestal Europeo (EFI) dentro del programa Citizen and Stakeholder Engagement in CSF and Forest Restoration.

Convertir una obligación legal en una oportunidad forestal
Según explica el director técnico del proyecto, Jacobo Feijoo, la iniciativa nació a partir de una reflexión sencilla.

«Vimos una oportunidad en la obligación de realizar los desbroces y gestionar las franjas de seguridad para fomentar la selvicultura de frondosas caducifolias, que apenas existe en Galicia por falta de tradición y conocimiento”.

El proyecto ha promovido la utilización de especies autóctonas como roble, castaño o rebollo (cerquiño) en las franjas de protección establecidas por la normativa forestal, pero con un enfoque diferente al habitual.

Conviene recordar que en Galicia, la normativa de prevención de incendios obliga a mantener franjas de protección en torno a viviendas, aldeas y vías de comunicación. Estas franjas deben mantenerse desbrozadas en verano y no pueden albergar ni pinos ni eucaliptos, las principales especies productivas en Galicia, pero sí frondosas caducifolias, con determinados parámetros técnicos.

Las franjas de protección se conciben como parcelas demostrativas, en las que los comuneros puedan aprender técnicas de plantación, poda y formación de los árboles para producir madera de calidad

En el marco de este proyecto, las franjas de protección, además de cumplir su función preventiva frente al fuego, se conciben como auténticas parcelas demostrativas, donde los comuneros pueden aprender técnicas de plantación, formación y poda orientadas a producir madera de elevada calidad.

«Queríamos que las propias franjas sirvieran como escuela práctica de selvicultura. Las técnicas que se aplican en estos espacios pueden trasladarse posteriormente al resto de las masas de frondosas de los montes vecinales», señala Feijoo.

Sensores para garantizar que las frondosas sigan actuando como cortafuegos
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto ha sido el desarrollo de una aplicación basada en sensores de humedad del suelo.

Tras los grandes incendios registrados en Galicia durante los últimos años, el equipo técnico quiso responder a una cuestión fundamental: ¿siguen funcionando las franjas de frondosas como cortafuegos durante los periodos de sequía?
«La respuesta es que no siempre», explica Feijoo.

«Una frondosa sometida a un fuerte déficit hídrico pierde parte de su capacidad para actuar como barrera frente al fuego. Por eso desarrollamos un sistema que monitoriza continuamente la humedad del suelo.»

Los sensores instalados envían información en tiempo real y, cuando la humedad del perfil del suelo, desciende por debajo de los niveles considerados seguros, la aplicación genera automáticamente una alerta en el teléfono móvil de los responsables de la comunidad de montes.

Una frondosa sometida a un estrés hídrico pierde su capacidad de actuar como barrera frente al fuego. En esos momentos, el recurso a riegos puntuales permite recuperar la humedad del suelo y la turgencia del árbol

A partir de ese aviso puede realizarse un riego puntual mediante tractor con cisterna o vehículo de extinción, recuperando rápidamente la humedad del suelo.

«Cuando el árbol deja de sufrir estrés hídrico recupera su turgencia y aumenta nuevamente su capacidad para frenar el avance de un incendio», resume el director técnico.

Franja de Quercus rubra, roble americano, con dosel de copas optimizado para dar sombra al suelo, desbrozado y con fustes bien conformados de alto valor. El monitoreo de la humedad del suelo en tiempo real, y su conservación con riegos estratégicos cuando se detecta déficit hídrico, permite garantizar un buen efecto cortafuegos en caso de incendio.

Adaptación del monte gallego al cambio climático
Más allá de la prevención de incendios, Green Galicia CSF ha buscado integrar a las comunidades de montes dentro de una estrategia de adaptación forestal frente a escenarios climáticos cada vez más extremos.

Las acciones desarrolladas incluyeron jornadas formativas, elaboración de materiales divulgativos y demostraciones prácticas dirigidas a mejorar la gestión de las plantaciones de frondosas en los montes vecinales.

El objetivo final es que estas experiencias sirvan para extender nuevas prácticas selvícolas que incrementen tanto la resiliencia de los ecosistemas forestales gallegos como el valor económico futuro de las masas de frondosas.
Con esta iniciativa, los promotores defienden un cambio de enfoque en la gestión de las franjas de seguridad: dejar de considerarlas únicamente como una obligación administrativa para convertirlas en espacios de aprendizaje, adaptación climática y valorización del monte.

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