La Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra valida un método pionero para medir los beneficios intangibles de los bosques
La Escuela de Ingeniería Forestal valida una metodología innovadora para evaluar el impacto emocional y de bienestar de las masas arbóreas

Enrique Valero, responsable del grupo AF-4. / DUVI.
El grupo de investigación AF-4 de la Escuela de Ingeniería Forestal lleva más de un año trabajando en una metodología para medir los beneficios intangibles que los bosques aportan a las personas. Salud mental, bienestar emocional y ocio en la naturaleza son algunos de los aspectos que buscan evaluar con un sistema innovador, financiado por el Plan Social Ence Pontevedra.
La siguiente fase del proyecto permitirá poner a prueba los parámetros definidos por el equipo investigador, con el objetivo de validar esta metodología. Enrique Valero, investigador principal del proyecto, explica que los bosques proporcionan un conjunto de “bienes intangibles” relacionados con las “emociones, el bienestar, el recreo en la naturaleza”, la liberación del estrés o la salud mental”.
Valero subraya que los bosques cumplen una función esencial en la fijación de carbono, en la preservación de la biodiversidad y en los ciclos hídricos. No obstante, también destaca el impacto positivo en las personas que frecuentan estas áreas naturales.
“Miles de personas que cada fin de semana van a los montes a pasear, coger setas, encontrarse a sí mismos en la naturaleza” afirma, incidiendo en que estos beneficios no se han contabilizado hasta ahora debido a la falta de una metodología adecuada.
El grupo AF-4 tomó como referencia los Criterios de Gestión Forestal Sostenible de la conferencia de Helsinki. Especialmente, pusieron el foco en el criterio 6, que hace referencia a las funciones socioeconómicas de los bosques. Así, identificaron siete subcriterios fundamentales para la evaluación, relacionados con las características del entorno, las emociones de las personas y los bienes culturales presentes en los montes.
A partir de estas dimensiones, se definieron 29 subindicadores y 62 descriptores para analizar aspectos como la experiencia de los visitantes, la calidad del aire o la diversidad cromática del paisaje. También se consideran elementos culturales, como mámoas, cruceros o leyendas vinculadas a los bosques.
Validación en Galicia, Santander y Huelva
La metodología será sometida a una prueba práctica en distintos montes de España gracias a la colaboración de Ence. Las investigaciones se realizarán en varias zonas de Galicia y también en superficies forestales gestionadas por esta empresa en Santander y Huelva.
En esta fase del proyecto, se analizará la idoneidad de los descriptores seleccionados y se realizarán ajustes si fuese necesario. Según Valero, este proceso permitirá integrar la experiencia humana en sus recorridos por los bosques e identificar los valores intangibles que generan conexión emocional con el entorno.
El objetivo final es que estos criterios puedan incorporarse a los modelos de gestión forestal sostenible. Además, se buscará su inclusión en el sistema de certificación PEFC, concretamente en una evaluación “PEFC-Plus Servicios Ecosistémicos”. Esto permitiría reconocer no solo los aspectos ambientales ya evaluados por la norma AENOR, sino también los beneficios intangibles de los bosques, su contribución a la gestión hidrológica y la preservación de la biodiversidad.