Cómo el proyecto NUTRITIVE transforma las deyecciones ganaderas en oportunidades para las granjas
La valorización de los nutrientes reduce las emisiones y mejora la sostenibilidad en las explotaciones ganaderas

La gestión del estiércol es uno de los principales retos en las explotaciones ganaderas, tanto por su impacto ambiental como por las exigencias normativas cada vez más estrictas. Sin embargo, lo que tradicionalmente se ha considerado un residuo puede convertirse en una oportunidad para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las granjas.
En esta línea trabaja el proyecto europeo NUTRITIVE (101135400), financiado por el programa Horizonte Europa, que busca transformar el estiércol en productos de valor añadido —como fertilizantes mejorados, energía o bioproductos— mediante soluciones que pueden aplicarse a lo largo de toda la cadena de gestión dentro de la propia explotación. Estas soluciones permiten reducir las emisiones generadas durante esta gestión, mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles basados en la valorización de recursos dentro de la propia granja.
Del residuo al recurso
Durante años, el estiércol se ha aplicado directamente al campo (Figura 1) o se ha gestionado como un residuo a eliminar. Aunque estas prácticas siguen siendo habituales, presentan limitaciones importantes, como pérdidas de nutrientes, emisiones de gases contaminantes o dificultades para cumplir con la normativa. Estas prácticas pueden provocar una aplicación poco eficiente de los nutrientes, ya que no siempre coinciden con las necesidades reales de los cultivos, lo que aumenta el riesgo de pérdidas hacia el medio ambiente y reduce su aprovechamiento agronómico. Hoy en día, el enfoque está cambiando: el estiércol se considera un recurso valioso por su contenido en nutrientes (nitrógeno, fósforo) y materia orgánica. Aprovechar mejor estos componentes permite reducir costes, mejorar la fertilidad del suelo y disminuir el impacto ambiental de la actividad ganadera. Además, este cambio de enfoque contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a una mejor gestión de los nutrientes, evitando su liberación al aire, suelo y agua.

Figura 1. Aplicación tradicional con plato de choque.
¿Qué se puede hacer en la propia explotación?
El proyecto NUTRITIVE propone actuar en distintas fases del manejo del estiércol, desde su generación hasta su uso final:
1. Reducir emisiones desde el origen
Una de las primeras medidas consiste en ajustar la alimentación del ganado, especialmente el contenido en proteína. Esto permite reducir las emisiones de amoníaco desde el propio establo y mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno. Una menor excreción de nitrógeno se traduce directamente en una reducción de emisiones gaseosas desde las instalaciones ganaderas, así como en una menor carga contaminante en las etapas posteriores de almacenamiento y aplicación.
2. Mejorar el estiércol con biochar
El uso de biochar (un material rico en carbono obtenido a partir de biomasa sometida a procesos térmicos en ausencia de oxígeno) está ganando interés en el sector. Su incorporación al estiércol permite:
- Reducir la volatilización de amoníaco
- Retener mejor los nutrientes
- Optimizar la calidad del fertilizante final.
El biochar actúa como un material con alta capacidad de adsorción, favoreciendo la retención de nitrógeno y otros nutrientes, lo que reduce las pérdidas al medio ambiente y mejora la estabilidad del estiércol durante su almacenamiento y aplicación.
3. Controlar el nitrógeno
Mediante procesos biológicos como la nitrificación y la desnitrificación, es posible transformar el nitrógeno presente en el estiércol para:
- Disminuir emisiones contaminantes
- Reducir pérdidas de nutrientes
- Optimizar su aprovechamiento agronómico
Estos procesos ayudan a transformar formas de nitrógeno menos estables en otras más estables, reduciendo las emisiones de amoníaco y otros gases, y permitiendo una liberación más gradual de los nutrientes en el suelo.

Figura 2. Aplicación con método de bajas emisiones de patín arrastrado
4. Aprovechar mejor las fracciones líquidas y sólidas
El tratamiento del estiércol permite separar y valorizar sus diferentes componentes:
- Fertirrigación: aplicación de la fracción líquida a través del riego, ajustando mejor la dosis de nutrientes (Figura 2)
- Secado del estiércol: facilita su almacenamiento, transporte y posible uso como combustible o fertilizante comercial
- Cultivo de algas: utilización de corrientes líquidas ricas en nutrientes para producir biomasa con aplicaciones en alimentación animal o bioenergía
Estas estrategias permiten una gestión más eficiente de los flujos de nutrientes, reduciendo residuos y favoreciendo su reutilización dentro de la propia explotación o en otras cadenas de valor.
Figura 2. Aplicación con método de bajas emisiones de patín arrastrado

Figura 3. Instalación de captadores de amoníaco en mástil y estación meteorológica.
Ventajas para las explotaciones
La aplicación de estas estrategias puede aportar beneficios claros a nivel práctico:
- Reducción de emisiones y mejor adaptación a la normativa (Figura 3)
- Menor pérdida de nutrientes y mayor eficiencia en su uso
- Disminución del uso de fertilizantes minerales
- Mejora del manejo del estiércol dentro de la explotación
- Posibilidad de generar nuevos productos o líneas de ingreso
Hacia una ganadería más eficiente y sostenible
La transformación del estiércol en recursos útiles representa un cambio importante en la forma de gestionar las explotaciones ganaderas. Pasar de un modelo centrado en la eliminación del residuo a otro basado en su aprovechamiento permite mejorar tanto la rentabilidad como el comportamiento ambiental de la actividad.
El proyecto NUTRITIVE demuestra que existen soluciones técnicas para avanzar en esta dirección. Su aplicación, adaptada a cada tipo de explotación, puede contribuir a construir un sector ganadero más eficiente, sostenible y preparado para los retos futuros.
Agradecimientos
Financiado por la Unión Europea. Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea o los de la Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura (EACEA). Ni la Unión Europea ni la EACEA pueden ser considerados responsables de ellos. Los autores agradecen a ARESA la cesión de las fotografías utilizadas en este artículo.



