Los grandes incendios forestales afectan más a los territorios despoblados y envejecidos

Según un estudio realizado por el investigador de la UVigo Juan Picos para el Eje Atlántico

Vázquez Mao, López e Picos, co informe. Foto: Eixo Atlántico

La despoblación y el envejecimiento constituyen “factores estructurales que incrementan la vulnerabilidad territorial frente a incendios de gran magnitud”. Esta es la principal conclusión de un estudio promovido por el Eje Atlántico y realizado por el profesor de la Escuela de Ingeniería Forestal Juan Picos, presentado este martes en la Diputación de Lugo. El investigador de la UVigo analizó la influencia de la pérdida de población y del envejecimiento de las y los habitantes de cerca de 5.000 entidades locales de España, Portugal y Francia que sufrieron algún incendio forestal a lo largo de la última década. Su análisis permitió constatar que la pérdida de población está “fuertemente correlacionada” con la incidencia de los incendios de más de 500 hectáreas. Del mismo modo, el envejecimiento poblacional se asocia también a una “mayor vulnerabilidad” para sufrir grandes incendios, especialmente en los casos de España y Portugal.

Impulsado por el Eje Atlántico y elaborado en el marco del programa europeo Sudoe, el informe *Análisis de la relación entre despoblación rural y cambio en los regímenes de incendios en el suroeste europeo* se presentó este martes en el Pazo de San Marcos de la Diputación de Lugo. En esta presentación participaron la presidenta de la institución provincial, Carmela López, y el secretario general del Eje Atlántico, Xoán Vázquez Mao, junto con el autor del estudio y subdirector de la Escuela de Ingeniería Forestal.

El objetivo de este trabajo es evaluar, a través de diferentes indicadores, “hasta qué punto factores como la pérdida de población, la densidad demográfica o el envejecimiento pueden influir en la aparición y extensión de los incendios”. El análisis parte de los incendios registrados por el European Forest Fire Information System entre 2016 y el primer cuatrimestre de este año, así como de los datos demográficos recopilados por Eurostat por “unidad administrativa local” de estos tres países, correspondiéndose en el caso de España con los municipios, en Portugal con las freguesías y en Francia con las *communes*. En concreto, el estudio abarca un total de 4.974 unidades municipales que se vieron afectadas por algún incendio a lo largo de esta década, analizando aspectos como el porcentaje de superficie quemada, la densidad y la pérdida de población, así como el porcentaje de población mayor de 65 años de estos municipios.

**Envejecimiento y pérdida de población**

Este análisis permitió constatar, por una parte, que “una gran parte de las unidades administrativas afectadas por incendios” en este período “se concentran en municipios que perdieron población”. Esto, recoge el informe, “es especialmente significativo en amplias zonas del interior de la península ibérica, como el norte y el centro de Portugal, el interior de Galicia y la cornisa cantábrica”, así como el oeste de Castilla y León. En ese sentido, señala Picos, esta pérdida de habitantes muestra una mayor relación con la aparición de grandes incendios que la propia densidad poblacional de las áreas analizadas, ya que estos también se registraron, en menor medida, “en áreas que ganaron población”. En este punto, el investigador destaca que, si bien la “despoblación no explica los incendios, sí está relacionada con un aspecto que sí los explica”, como es el aumento del combustible forestal fruto de la “desvinculación con la gestión del territorio”, que se da también en “áreas periurbanas” que ganaron población en esta década, pero en las que disminuyeron las actividades agrícolas o ganaderas.

La importancia de la gestión del territorio se conecta a su vez con otro de los factores destacados en este estudio, como es el envejecimiento, cuya correlación con la incidencia de los incendios forestales es “incluso más potente” que la de la pérdida de población en determinadas zonas del interior de Portugal y España. El análisis realizado muestra que los municipios afectados por la despoblación y con una mayor proporción de personas mayores de 65 años registraron también “un mayor porcentaje de superficie quemada” en este período.

Al mismo tiempo, se constata también la influencia tanto del despoblamiento y del «abandono rural» como del envejecimiento en la incidencia de los grandes incendios, lo que lleva a Picos a subrayar que «entender las variables demográficas del territorio también ayuda a establecer políticas» de prevención.

Los grandes incendios no están ligados a las zonas que arden más veces

Este análisis muestra también que los grandes incendios “no están directamente relacionados” con el número de incendios registrados en una determinada área municipal, ya que estos son el resultado “de la combinación entre abandono del territorio, continuidad del combustible, acumulación de biomasa y condiciones climáticas extremas”, poniendo de relieve que son “fenómenos altamente complejos y multifactoriales”. De hecho, los incendios de más de 500 hectáreas sufridos en estos tres países presentan “una distribución espacial más concentrada y selectiva”, localizándose su “principal foco” en el centro y norte de Portugal. En el caso de España, su mayor incidencia en la última década se sitúa en áreas del noroeste peninsular, mientras que en Francia, donde se registraron menos incendios que en la península, los incendios extremos se concentraron “en las regiones meridionales y mediterráneas”, aunque, señala Picos, se trató de “eventos puntuales que no responden a factores estructurales”.

Portugal, por otra parte, “registra los mayores niveles de afectación por incendios y una fuerte relación entre despoblación, envejecimiento y superficie quemada”. En este país, los grandes incendios se concentraron en zonas con “menor recurrencia previa del fuego”, lo que podría estar vinculado a que los incendios previos reducen “la acumulación de combustible”. España, por su parte, “presenta una situación intermedia, donde la frecuencia de incendios y el envejecimiento tienen un peso importante, especialmente en los períodos recientes”, mientras que el envejecimiento no mostró incidencia en el caso de Francia.

Portugal es también el país que concentró un mayor número de unidades municipales afectadas por incendios entre 2016 y 2026, especialmente en el norte y en el centro del país. En el caso de España, la afectación de los municipios fue también “muy extensa”, destacando especialmente Galicia y la cornisa cantábrica, junto con el “sistema Central, amplias zonas del oeste peninsular, numerosas áreas rurales del interior y diversos sectores de la fachada mediterránea”, recoge este estudio.

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