Premian una tecnología para extraer estruvita de las aguas residuales, un mineral apreciado como fertilizante

Otro de los premios de la Real Academia Gallega de Ciencias fue para una tecnología con impacto en los ámbitos de la alimentación humana saludable y funcional, medicina y salud, y el desarrollo de textiles inteligentes

Juan Manuel Garrido y Dafne Crutchik investigadores ganadores del premio a un caso de éxito de transferencia de tecnología. Cedida

Más de 30 propuestas se presentaron a la edición 2024 de los Premios a la Transferencia de Tecnología en Galicia, destinados a reconocer trabajos de investigación aplicada y casos de éxito en transferencia de conocimiento. La Real Academia Gallega de Ciencias (RAGC), con la colaboración de la Agencia Gallega de Innovación (Gain), distinguió dos trabajos que recibirán un premio de 5.000 euros cada uno, en un acto que se celebrará el 19 de junio, a las 19:00 horas en el Pazo de San Roque de Santiago de Compostela.

Por una parte, el premio ‘Fernando Calvet Prats’ a un caso de éxito de transferencia de tecnología fue para el Grupo de Biotecnología Ambiental del CRETUS (Centro Interdisciplinar de Investigación en Tecnologías Ambientales) y de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Santiago. El equipo, coordinado por Juan Manuel Garrido, y en el que también participó Dafne Crutchik, profesora de la Universidad Adolfo Ibañez de Santiago de Chile, desarrolló un procedimiento para la recuperación de fósforo en aguas residuales. El investigador destaca que “la legislación obliga a eliminarlo en las estaciones depuradoras, pero es posible recuperarlo y reutilizarlo como substancia útil. Dentro de los componentes del fósforo destaca la estruvita, con elevado poder fertilizante para la agricultura”.

Los investigadores indicaron que la UE sólo produce el 1 % de roca fosfática, un recurso no renovable extraído de explotaciones mineras y considerado estratégico, teniendo que importar una buena parte del fosfato que se utiliza para la producción de fertilizantes en agricultura, aditivos para alimentación animal o productos químicos. “Un 86 % de este recurso se emplea para la fabricación de fertilizantes para la agricultura. Por este motivo la recuperación de estruvita de las EDAR ayudaría a reducir la dependencia de la UE de recursos externos, aumentando la circularidad del proceso de depuración”, destacan.

Para fomentar la precipitación de estruvita se usa un subproducto de bajo coste producido en Galicia que permite reducir notablemente los costes asociados al uso de reactivos químicos para la precipitación de estruvita

Esta novedosa tecnología, protegida por una patente española y otra europea, se transfirió a la empresa española Aqualia, la 4ª en Europa y 9ª en el mundo del sector del agua. La compañía, que gestiona diversas EDAR en todo el país, implantó esta tecnología en la EDAR de Guillarei (Tui, Pontevedra) y en la de Jerez de la Frontera (Cádiz), donde se pusieron en marcha sendas plantas de recuperación de fosfatos. El responsable de la Delegación Norte de Aqualia, José Ramón Vázquez, señala que “apostamos por procesos que mejoren la eficiencia en la gestión del agua y esta es una tecnología con mucho potencial, teniendo en cuenta además que muchos países ya obligan a recuperar el fósforo de las aguas residuales y que la UE permite comercializar la estruvita. Solucionamos un problema en las depuradoras, mejoramos la calidad del agua y, además, desarrollamos un producto de gran utilidad para el campo”. Explica que para fomentar la precipitación de estruvita se usa un subproducto de bajo coste producido en Galicia por la empresa Magnesitas de Rubián (O Incio, Lugo). “Esto permite reducir notablemente los costes asociados al uso de reactivos químicos para la precipitación de estruvita, toda vez que en España sólo hay dos productores de óxidos de magnesio de calidad industrial y muy pocos en la UE”, manifiesta.

Equipo de la UDC ganador del premio ‘Francisco Guitián Ojea’. Cedida

Diseño de materiales para refrigeración y calefacción ecológicos
Por otra parte, el premio ‘Francisco Guitián Ojea’ a un trabajo de investigación aplicada reconoce la creación, por parte de un grupo de investigación, de una tecnología aun no transferida y de la que se deriven claras aplicaciones para el desarrollo socioeconómico de Galicia. Recayó en el proyecto de desarrollo de nuevos materiales y tecnologías en estado sólido para sistemas de refrigeración y calefacción más seguros, eficientes y sostenibles. Es un proyecto de investigadores del Centro Interdisciplinar de Química y Biología y de la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas de la Universidad de A Coruña, liderazgos por María Antonia Señarís.

Los miembros del grupo destacan que, en el caso de Galicia, la refrigeración y la calefacción son especialmente relevantes en sectores estratégicos como la industria alimentaria, el transporte y la movilidad sostenible, aeroespacial, infraestructuras basadas en energías sostenibles como las turbinas eólicas, el sistema sanitario, la industria naval, la textil, hasta la cultura y el ocio. “He ahí la necesidad imperiosa de desarrollar nuevas tecnologías de refrigeración alternativas que sean económicamente accesibles, energéticamente eficientes y respetuosas con el medio. En este sentido, nuestra tecnología puede impactar muy positivamente en ámbitos prioritarios como la alimentación humana saludable y funcional, medicina y salud, y el desarrollo de textiles inteligentes”, indican.

Además, el equipo ideó un dispositivo capaz de aprovechar la presión de las pisadas al caminar para transformar esta fuerza en efectos de refrigeración y calentamiento, “lo que resulta muy interesante para diseñar suelos autorrefrigerantes con las pisadas de las personas, zapatillas para mejorar el confort térmico personal y el rendimiento deportivo, o incluso pantallas táctiles para enfriar los dispositivos electrónicos”.

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