“Los incendios de O Courel provocaron una pérdida masiva de suelo en zonas altas por escorrentía”

El proyecto EDUCASOILfire alerta de las consecuencias de los incendios forestales sobre la materia orgánica y el fósforo almacenados en el suelo, unos efectos que se incrementan con una mayor virulencia de los incendios

Pablo Souza, explicando los objetivos del proyecto

Cuando las llamas arrasan una zona forestal, son claramente visibles los efectos del fuego sobre la superficie arbolada o arbustiva del monte, pero menos las consecuencias directas sobre el suelo, que sin embargo tarda mucho más tiempo en regenerarse que la propia vegetación.

“En Galicia los incendios son la problemática ambiental número uno, pero muchas veces pasan desapercibidos sus efectos en el suelo”, afirma Pablo Souza, investigador principal del proyecto (E)4DUCASOILfire, un Proyecto Colaborativo del Campus Terra que analiza las consecuencias de los incendios que en el verano de 2022 quemaron cerca de 12.000 hectáreas en distintos puntos de la sierra del Courel.

“Los incendios son una de las principales amenazas ambientales de Galicia y los suelos sus principales perjudicados por la erosión y pérdida de suelo que provocan los fuegos, y hay que tener en cuenta que el suelo tarda miles de años en formarse”, aclara el investigador de la Escuela Politécnica de Lugo.

En el suelo, la capa más afectada por el paso de un incendio forestal es la superficial, los primeros 30 centímetros, que es donde se encuentra la materia orgánica y el carbono almacenado.

“La materia orgánica del suelo es un componente clave e indicador de la salud del sistema, participando en diferentes procesos, ya que es esencial a nivel nutricional, mejorando la fertilidad del suelo y aumentando la disponibilidad de nutrientes, además de aumentar la retención de agua, mejorar la estructura y aireación del suelo, reducir la erosión y proporcionar hábitat para macro y microorganismos”, enumera.

La materia orgánica del suelo es especialmente sensible al impacto producido por los incendios forestales

Pero a pesar de su importancia, la investigación sobre la calidad de la materia orgánica es aún escasa. “Los métodos cuantitativos, y sobre todo cualitativos, para abordar la recuperación de la materia orgánica y fósforo en suelos degradados son escasos, pero comprender el impacto, respuesta y recuperación de la materia orgánica y del fósforo es fundamental para entender la resiliencia del sistema o la necesidad de restauración”, argumenta Pablo.

Afectaciones al fósforo y al carbono a diferentes profundidades

Por eso, el estudio de las consecuencias de los incendios forestales de 2022 en el Courel sobre el suelo incluye análisis de la calidad y composición de la materia orgánica a distintas profundidades (0-2,5 cm; 2,5-5 cm; 5-10 cm), ya que las consecuencias son diferentes en función de la severidad del fuego y la profundidad de la afectación.

Cuando la virulencia del fuego es elevada se produce una mineralización casi completa del fósforo orgánico

“Tenemos ya un estudio finalizado en relación al fósforo y se está trabajando en un análisis similar en relación al carbono. Lo que vemos es que cuanto mayor es la intensidad del fuego, más graves son las consecuencias sobre el suelo. Es decir, cuando la virulencia del incendio es mayor, no solo perdemos fósforo, sino que perdemos mucha calidad de fósforo. A mayor severidad del fuego, se produce una mineralización casi completa del fósforo orgánico, que es la reserva a largo plazo”, indica.

Calidad del suelo y restauración pasiva tras el incendio

Soto de castaños calcinado por el incendio del 2022 en la aldea de Vilar, en O Courel

Además de valorar la relación entre los cambios post-incendio en la composición del suelo a diferentes profundidades con la severidad del fuego, otro de los objetivos del proyecto es estudiar la influencia de la calidad del suelo en la restauración pasiva tras el incendio, en concreto, evaluando la recuperación de la estructura y composición de la vegetación en diferentes tipos de masas arboladas y arbustivas: plantaciones de pino pinaster y silvestre; matorral de brezo (Erica australis) y bosque autóctono dominado por castaños y robles (Quercus pyrenaica).

El estudio pretende relacionar la capacidad de recuperación post-incendio de la vegetación autóctona con la calidad y composición de la materia orgánica

En O Courel, el fuego arrasó más de 7.000 hectáreas de matorral y alrededor de 4.000 hectáreas arboladas, principalmente pinares, pero también afectó a algunos soutos de castaños y zonas de frondosas. Por eso, el estudio pretende relacionar la capacidad de recuperación de la vegetación autóctona con la calidad y composición de la materia orgánica en espacios afectados por el fuego.

Problemas añadidos: escorrentía y erosión

“A nivel de pérdida de suelo y de su restauración posterior, uno de los mayores problemas de los incendios de O Courel fue que ardieron zonas altas con mucha pendiente, donde después de los fuegos llegaron las lluvias en los meses de septiembre y octubre, provocando escorrentías. Eso desencadenó una pérdida masiva de suelo por arrastre que se detecta a simple vista, porque hay zonas donde aparece la roca completamente desnuda”, relata Pablo.

Una parte importante de la superficie quemada en O Courel fueron plantaciones forestales situadas en zonas altas con mucha pendiente

Además, en estos casos los incendios provocan también una pérdida de producción agrícola asociada, por la contaminación de acuíferos y cauces de agua, lo que afecta también a las zonas bajas no forestales donde se asientan otro tipo de cultivos, alerta.

Riesgos de las quemas prescritas para el suelo

Otra de las tareas que afronta el proyecto es la de medir los efectos sobre la calidad del suelo de las quemas prescritas en comparación con los incendios forestales. “La afectación del fuego en un incendio llega a 2-3 centímetros. El suelo actúa como un tampón, pero si la temperatura que alcanza el fuego es mayor puede llegar a mayor profundidad. Esto ocurre tanto en el caso de los incendios forestales como en el caso de las quemas prescritas, que es algo novedoso que pudimos constatar, ya que había la creencia de que no hacían daño al suelo. Lo que vemos es que este tipo de quemas no se pueden hacer de cualquier manera; hay que ver cómo se hacen y en qué época”, alerta.

Había la creencia de que las quemas prescritas no hacían daño al suelo pero si la temperatura que alcanza el fuego es mayor, los daños en el suelo son similares a los de un incendio

Las quemas autorizadas en Galicia se hacen normalmente entre los meses de febrero y abril, en días sin viento y con condiciones de humedad y temperatura muy específicas (humedad elevada y temperaturas bajas) para evitar la propagación del fuego y la afectación al suelo.

“Si se hace bien, la quema provoca la pérdida de la capa orgánica, pero la capa mineral que hay debajo ni se entera”, dice Pablo. Sin embargo, si no se tienen en cuenta estos parámetros, las consecuencias de las quemas se asemejan a las de los incendios. “La concentración y calidad del fósforo en las capas orgánicas del suelo se ve afectada de forma notable por la severidad del incendio, sin importar si es de origen natural o quema prescrita”, concluyen los investigadores de la Escuela Politécnica de Lugo.

Educación ambiental y concienciación de la población

O Courel sufrió hace 3 años el mayor incendio forestal de la última década en Galicia, con más de 11.700 hectáreas afectadas y una aldea arrasada por el fuego, la de Vilar. Factores como el cambio climático, el despoblamiento de los entornos rurales o el abandono de las actividades tradicionales de limpieza y pastoreo con ganado del monte inciden en un mayor riesgo de sufrir fuegos de gran envergadura.

Por eso, el proyecto (E)4DUCASOILfire pretende llevar a cabo acciones de difusión y transferencia de conocimiento dirigidas a la sociedad. “En Galicia la mitad de la superficie es forestal, tanto arbórea como arbustiva. De ahí, la importancia de la educación, tanto en la concienciación sobre los incendios como sobre la conservación del suelo”, argumenta Pablo.

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